02 octubre 2006

Notas a Jugadores: Tetera

"Me dicen dormido"
Imperdible. El paraguayo, la figura del torneo, revela que hace poco aprendió castellano y narra sus insólitos cruces verbales en la noche cordobesa. Preocupado por su timidez, asegura no conocer a las jugadoras argentinas y cuenta cuando fabricaba carbón en el campo.



Pasarán algunos minutos hasta que al fin, Tetera, tras escuchar, procesar y pensar, dirá. Figura de la noche cordobesa (según él, solo sale por cuestiones de trabajo), estrella del Prode, el "paragua" se excusa porque "no me gusta mucho hablar con la prensa, ¿vio? Soy medio tibio, sí. Tímido, como ustedes le dicen. Además, hace algunos años nomás que yo le hablo el castellano, ¿verdá?
—¿Cómo?
—Pues sí señor. Yo nací en San Miguel, un pueblito de Campo Nueve, y allí sólo se habla guaraní. Con mis padres sólo hablaba guaraní. Recién a los 17, 18 años empecé a hablar como ustedes. Todavía me falta... o sea, me faltan entender algunas palabras, pero ya causa mucha risa cómo le charla el argentino. Pibe, pibe, eso que dicen... ¿sabes tú qué significa la palabra?
—¿Pibe? Nene.
—Ah... Le agradezco, usté... Esteban sí habla bien castellano. Y yo le cargo en guaraní, que él no sabe. Aunque igual entiende, ¿vio?
—¿Y en los boliches cómo te llevás con los demás?
—Los puteo en guaraní. Y ellos no me entienden nada. "Pero qué dirá este tipo", piensan.
—¿Y alguno que te haya mirado mal?
—En el estadio del centro, ¿vio? Era rubio. Rubio, alto. Como un jugador de River.
—¿Nasuti?
—No, ése no. Rubio, rubio.
—A ver... ¿Lussenhoff?
—¡Ese! Lussenhoff. Rubio.
—Pero es colorado.
—Bueno... ése... colorado... "Rubio quesú", le dije.
—¿Traducción?
—Quesú es queso. Malo. Que tiene olor a queso.
—¿Y rubio?
—A ver... rubio es como les dicen a los yanquin (sic)... Al revés del insulto del blanco al negro... Y el hombre se me quedó mirando.
—¿Te dijo algo?
—Algo, sí: "Andate de acá, paraguayo de mierda".
—Bueno, eso lo entendemos mejor, Tetera.
—Ah, y después vino el otro, su compañero, uno morocho. Flaquito.
—¿Y te buscaron pelea?
—No, ése no. Otro, ¿vio? Morocho, cara de volado, ¿verdá? Le vi y me pareció que estaba medio loco.
—¿Medio fumado?
—¡Eso! Pero no tenía garra. En Paraguay la yerba pega más.

Su historia

Tetera tiene 24 años y recién hace ocho años que abandonó su país. Mientras aún vivía con sus viejos, antes de irse a Ciudad del Este a hacer sus shows de murga, antes de recalar después en Alberdi, "trabajaba en la chacra con Genaro, mi padre. Plantábamos maíz, mandioca, todas esas cosas. Y teníamos animales, también".
—¿Te gustaba esa vida?
—Me gustaba, a veces la extraño. Pero ya no más trabajo, ¿vio? Yo quería vivir de la noche. Y vivo todos los fines de semana de eso.
—¿Y qué extrañás, Tetera, entonces?
—Plantar. Con mi padre plantábamos muchas cosas, algodón. Era difícil levantarse a las cinco de la mañana (todavía me cuesta, inclusive, levantarme antes del mediodía), pero... Y teníamos chanchos, vacas, gallinas. Yo era un hombre de campo, señor. Hacíamos carbón, yo le daba con el hacha. Y era tímido, ya le dije que era tímido.
—Ahá... pero ¿por qué volvés sobre eso?
—Porque tengo que mejorar. Una vez, en Paraguaí, salí con una señorita y viajé solo a la confitería. Y como me daba timidez preguntarle al chofer dónde tenía que bajarme, esperé a que se bajara otro señor, me pasé unos 3.000 metros y llegué medio sobre la hora. Esta señorita ya estaba con otro muchacho, se había cansado de esperar Por tímido, ¿vio? Aca en Argentina me dicen que soy “dormido”. Pero yo creo que ya algún día le cambiaré. Lo prometo.